Llegamos al departamento después de un largo día en la hacienda. Raegan estacionó el auto, y al abrir la puerta, el aire frío de la noche me despertó un poco. Me giré para ver a Regina y a los niños dormidos en el asiento trasero, tan tranquilos. Sin embargo, al mirar la pantalla de mi celular, noté varias llamadas perdidas de Elijan y mensajes que decían:
"¿Dónde estás? No seas infantil, Alexa. Responde el celular."
Nos despedimos de Raegan y entramos al edificio yo tenía a mis bebés entre