Estoy completamente enojado con Alexa. No puedo creer que se haya marchado con ese imbécil de Raegan. Estoy en mi departamento, sentado en el sofá con Rubí, quien me acaba de obligar a cepillar su cabello.
—¡Ay, me duele, Elijan! —se queja Rubí, retorciéndose un poco en su asiento mientras trato de desenredar su cabello.
—Lo siento, princesa... —le digo, intentando ser suave mientras tomo su cabello con cuidado y lo guardo en una coleta. Su dolor me preocupa, pero mi mente está nublada por