La mujer del Cóndor: 44. Las flores.
Me desperté temprano esa mañana, aún con el recuerdo de la discusión de la noche anterior rondando mi cabeza. Michael había estado más distante de lo normal, y aunque intentaba fingir que todo estaba bien, sus ojos lo delataban. Sabía que algo le molestaba, pero no me lo diría. Su orgullo siempre lo hacía guardar silencio hasta que estallaba, y yo lo conocía demasiado bien.
Mientras me vestía, recibí una notificación en mi teléfono: un mensaje del servicio de entrega avisándome que un paquete h