Capítulo 32.

No sé cuanto llevo en posición fetal en el suelo de mi habitación, todo a mi alrededor se sigue moviendo menos yo, puedo escuchar los gritos de Andy, puedo escuchar su dolor, puedo escuchar los golpes en mi puerta, puedo escucharlo todo, pero no puedo moverme, estoy paralizada, estoy en shock, pero ni siquiera una sola lagrima ha salido de mi ojo. No puedo creer que Aaron esté muerto, que en realidad no esté muerto, no respira, su corazón no late, y todo por mi… ¡no! No es mi culpa, no fue mi c
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