Iván, decide bajar al sótano a ver a Timoteo, con su trago en la mano, al llegar hasta el sonríe al verlo adolorido en el duelo, sus heridas fueron sanadas sin anestesias y el dolor aún persiste.
—Creo que ahora mismo deseas haberme asesinado cuando tuviste la oportunidad —comenta Iván tomándo un silla y sentándose frente a Timoteo.
—Ahora agradezco que mi hermana esté muerta, así no vio el demonio al que dio a luz, así ya no sufre por la porquería a la que le dio la vida —escupe Timoteo lleno