Edgar
Me senté en la cómoda silla del jardín de invierno, dejando que el silencio acogedor de la casa me envolviera. El suave aroma de las orquídeas se mezclaba con el leve toque de madera húmeda. El sonido de las gotas de la fuente rompía el silencio.
Uno de mis empleados se acercó con discreción, como siempre lo hacía. Depositó sobre la mesa el vaso bajo, el hielo crujiendo dentro, y enseguida sirvió mi whisky preferido, un Macallan de 15 años. Dejó la botella y el balde de hielo cerca, hizo