Jaqueline
Alexandre tomó mi mano con cariño y colocó mi dedo con cuidado sobre el lector biométrico junto a la puerta. El visor pitó con una luz verde y apareció el mensaje: “Acceso autorizado”.
—Quiero que tengas acceso total a nuestra casa, así como ya lo tienes a mi corazón.
—Te amo, Alexandre. Te amo muchísimo.
Alexandre sonrió, me atrajo con delicadeza por la cintura y besó mis labios con ternura.
—Y yo te amo. Por completo. Cada gesto, cada palabra, cada pelea que ya tuvimos… todo valió l