– ALINA
Tres días.
Tres días miserables, silenciosos y solitarios desde la humillación que destrozó cada pedazo de mi vida. No había hablado con nadie. Ni con Edrick después de aquella llamada, ni con Aria, ni con mi madre o mi padre, ni siquiera con los vecinos que normalmente evitaba.
No tenía a nadie.
Ni amigos.
Ni un hombro en el que apoyarme.
Ni una sola voz de mi lado.
Solo yo.
Y dos días restantes antes de convertirme oficialmente en una persona sin hogar.
El apartamento se sentía más pe