Capítulo 32

Amaya

—Okiro! —gritó mi padre en la mañana siguiente.

Me levanté apresurada y sin querer me enredé en las sábanas, a tal punto que caí de boca y me golpeé la frente con el piso. Escuché una risita, al voltear, Dai estaba en su salsa, feliz de ver mi tragedia volviéndose una terrible realidad.

—¿Qué es lo que pasa? —pregunté con el coraz&oac

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