Mundo ficciónIniciar sesiónVolver a Berkeley para recoger mis cosas, así como hacer gestiones para terminan mi plan de estudios a distancia, de verdad me mataba. Más que todo por todas las libertades, anécdotas y momentos buenos que viví ahí, y a diferencia de los hombres Yakuza que mi padre puso a vigilarme, fueron los hombres de mi futuro esposo quien me tendieron pañuelos en los momentos en los que se me hizo imposible contener las lágrimas.
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