59. Culpable
El hombre no fue capaz de continuar de pie y solo se dejó caer en uno de los sillones dentro de esa oficina donde fue reunido. Sentía que el corazón se le iba a salir por la boca y la manera en la que estaba a nada de perder el control de su razón, de su cuerpo y mente era más que clara porque todo lo que podía pensar era en destruir.
Ocultó su rostro en ambas manos y aun con esas personas, que apenas estaba conociendo, dejó escapar un fuerte sollozo. Amelia y Enric se vieron unos segundos, per