POV: Carttal Azacel
El avión tocó tierra en Londres con un rugido seco, como si el mismo cielo nos hubiera empujado hacia el infierno. Apenas se desplegó la escalinata, bajé con pasos apresurados, ignorando el ardor en mis costillas, ignorando todo lo que no fuera la imagen de Aslin y mis hijos.
Mariano ya tenía la furgoneta preparada. El motor rugía igual que yo por dentro. Me lancé al interior sin esperar a nadie, y apenas cerré la puerta corrediza, el vehículo arrancó con un impulso violento