Capitulo V. Mi nueva vida.
Yvaine.
Si no fuera por el llanto de Aila, que nos interrumpió y nos hizo regresar a realidad, hubiéramos terminado en el suelo de la sala desnudos, y todo delante de nuestros hijos.
Mi hija se quejaba porque se le había caído la corbata de su padre y quería cogerla. Norman me soltó, y tras darme un breve beso, me dijo que terminara de arreglarme, mientras él y los niños, me esperaban fuera, o no podría controlarse.
De sólo imaginarlo, mi cuerpo temblaba.Tenía que recuperar el control, así que