NAMASTÉ
Todo aquello era una locura. Y todos lo sabíamos. Cuando Enzo se enterara, no me mataría solo a mí. También mataría a Aayush y a Will. Iríamos todos a la misma tumba.
O mejor dicho, Aayush no. En su tierra los muertos se convertían en polvo y luego reencarnaban. Ni siquiera sabía si creía en eso de que el espíritu volvía mil veces hasta liberarse.
¿O sí creía? Mi padre nunca volvió a ser feliz después de la muerte de mi madre. Y mientras no fue a encontrarla en el más allá, no descansó.