NI ÉL, NI TÚ
Era difícil hacer una elección. Mi cuerpo y mi corazón elegían a Enzo. Pero mi conciencia elegía a Michael.
El caso es que, en ningún momento, aquello era realmente una cuestión de elección. Era prudencia. Enzo me había hecho sufrir y me había echado.
Michael, en los últimos tiempos, había vuelto a ser mi mejor amigo y yo ya había entendido que, hiciera lo que hiciera, jamás volvería a sentir por él lo que sentí antes.
Y yo esperaba cualquier cosa de ese momento. Menos lo que realm