—¿Esto… es en serio? —pregunté, realmente convencida de que era una prueba para ver cómo reaccionábamos ante el hecho de que Enzo fuera un conquistador barato que solo quería ver mujeres en bikini y no alguien genuinamente interesado en contratar una niñera para su hijo.
—¿Por qué no iba a serlo, María Fernanda? —pareció muy seguro de su idea loca—. Si mi hijo se ahoga en la piscina, la niñera tiene que salvarlo. Y para eso necesito comprobar en la práctica si ustedes tienen capacidad para hace