EL ZOLPIDEM NO MATA
No, yo no era príncipe de nadie. Estaba mucho más cerca de ser el villano. Yo era el responsable de que Manzanita estuviera prácticamente muerta.
Pero no costaba intentarlo. No porque creyera que iba a despertar. Pero sí deseaba besarla y decirle que estaba allí. Y que me quedaría a su lado, para siempre. Que la protegería, aunque ella nunca más quisiera verme en la vida.
Bajé el rostro y besé suavemente sus labios. Mis lágrimas cayeron sobre los párpados de Manzanita. Y, au