Cuando llegamos al campo de fútbol con Axel y Alexia, las preocupaciones desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos. El partido está a punto de comenzar y David sigue en silencio desde que bajamos del auto; se ha quedado contemplando el campo. Puedo notar que está ignorando algo, con seguridad puedo apostar que debe de ser lo de la custodia.
Admiro esa habilidad suya para ocultar sus pensamientos, pero también me preocupa que ese esfuerzo le esté pasando factura. Él está solo con esos demonios