6. Propuesta de niñera
El desayuno llegó después de unos incómodos quince minutos, Damián no paraba de mirarla y ella no dudó en sacar su viejo celular y pretender que jugaba en él.
— Buen provecho —sonrió, y Charlotte hizo lo mismo.
— Igual —comenzó a comer.
— ¿Por qué no me quiso hablar de su vida ayer? —preguntó el alfa y Charlotte se atragantó con la tostada.
— Porque no es algo que le interese —respondió mordiéndose el labio.
— Pero no entiendo por qué no, lo que hablemos no saldrá de aquí.
— Bueno, eso espero —