52. Historia
Por lo que observó, su hijo parecía estar llorando o al menos eso fue lo que le dejó dicho sus lágrimas. No se lo pensó mucho y se puso de pie, acelerando el paso hacia ellos.
— ¿Sucedió algo? ¿Por qué Michael está llorando? —preguntó Damián, tomando a su hijo en brazos—. Habla.
— Estábamos disfrutando de un buen momento en una cafetería, Michael estaba jugando y de un momento a otro apareció su madre —Damián levantó las cejas—. No tenía idea de que esa mujer iría, lo siento.
— Ven, vamos a la