27. ¿Te apuntas a la fiesta?
— A ver si te aclaras con lo que quieres, porque yo ya no entiendo tu forma de actuar, ya no sé ni qué decirte o que debo hacer las cosas contigo para agradarte.
Negó el hombre, quien caminó hasta la puerta de su habitación indicándole con un gesto de su mano donde estaba la salida.
Realmente ese hombre la ponía en una maldita montaña rusa, que la hacía subir y bajar de golpe.
Fleur no entendía, ¿cómo diablos, podría estar enamorada de alguien como Michael?
No era más que un Neandertal, un mald