capítulo 5. Las vacaciones que nunca quise.
La mirada de Neri estaba puesta en aquel caballero que se echaba unas gotas en los ojos. La habían llevado a aquella enorme mansión, pero esta vez no fue para cuidar de Aiko, esta vez había sido llevada por la mera diversión de Hiro.
—Hay tres cosas que odio con todo mi ser—dijo él mientras cerraba y abría los ojos.
—No me importa.
—La primera, son los soplones, la segunda…
—He dicho que no me importa, ¿Cree que quiero que me involucren con un pandillero como usted, ¿No esta ya un poco grande p