Anastasia
Después de ese intenso beso con Damien y su pequeña confesión de que no ha dejado de pensar en mí, coloco mi mano sobre mi corazón en un intento por tranquilizarme, dado que éste parece estar fuera de control y temo que mi acompañante sea capaz de escuchar el retumbar de él.
—¿Entonces no sabes cocinar? —inquiere Damien después de varios minutos de permanecer en silencio.
—No.
—¿Cómo es posible que sigas viva? Yo no puedo vivir sin llevar un buen bocado de comida a mi boca.
—Mi na… a