Mundo ficciónIniciar sesión—No tenías ningún derecho de arruinar la vida de Antonio —dijo colérica. Margarita, había tenido dudas de que el niño fuera realmente de Antonio, pero al reconocer la letra de su hija supo que era una declaración de guerra abierta, encontrarla hubiera sido casi imposible si no fuera por sus tantos vicios.
—¡Antonio! ¡Antonio! ¡Siempre Antonio! —gritó con lágrimas en los ojos
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