Sofía leyó por encima de mi hombro.
—Voy contigo.
—No.
—Valeria.
—Quédate con Mateo. Si se despierta, no quiero que esté solo.
Sofía apretó la mandíbula, pero asintió.
Bajé con el documento doblado en la mano y una rabia tan fuerte que me sostenía de pie. Damián estaba afuera del edificio, bajo la l