Cuando llegamos a mi casa, Mateo corrió hacia nosotros con Bruno en brazos. Se detuvo al vernos la cara.
—¿Pasó algo?
Me agaché frente a él.
—Hablamos con la abuela Renata.
Mateo se puso serio.
—¿Molestó?
Damián se agachó a mi lado.
—Intentó hacerlo.
—¿Y ustedes pusieron regla?
Miré a Damián. Él me