—Entonces guardamos el apoyo para después.
Damián me miró.
—No le di nada sin preguntarte.
—Lo sé.
—Solo agua.
—Está bien.
—Y le quité los zapatos.
Miré a Mateo.
Estaba en medias.
—Bien.
—Y puse a Verdadero aquí porque dijo que necesitaba guardia.
—Muy bien.
Mateo señaló a Damián.
—Papá vino rápido.