—Tuve sueño feo.
—Me contaron.
—Mamá se iba.
Damián tragó saliva.
—Eso sí suena muy feo.
—Y Bruno se quedaba solo.
—Gravísimo.
—Y Verdadero no tiene manos.
Damián se puso serio, como si esa fuera la parte más preocupante del asunto.
—Entonces necesitamos un plan para puertas.
Mateo levantó la cabeza