Por primera vez, su apellido sonó fuerte en una casa donde ya nadie estaba tan dispuesto a correr.
Y eso, para una mujer como Renata, era peor que un insulto.
Damián llegó cerca del mediodía.
No entró con cara de héroe.
Bien por él.
Porque si entraba con cara de “salvé el día”, Sofía probablemente l