Una confusión peligrosa.
Roxana tenía razón, no tenía sentido que Zia le pidiera tal cosa a Alice, pero el amor que esta última sentía aún por Francesco, estaba decidido en que lo mejor era la paz mental del padre de su hija.
Paz mental que estaba bien, Francesco solo sintió dolor de cabeza otra vez cuando vio por primera vez a Alice, del resto nunca más volvieron.
Él aprendió rápidamente a controlar los negocios familiares, su vida volvía a ser medianamente igual a como lo era antes del accidente, solo por pocos