Lucharé por ella, te lo aseguro.
La tensión invadía a madre e hijo en la entrada de esa casa, humilde para ellos, pero muy valiosa para su dueña. Francesco impacientado volvía a tocar la puerta, no podía seguir esperando un minuto más para ver a su hija.
— Un momento por favor.— repitió Alice, parecía estar agitada, caminando de un lado al otro.— Aron, llegaste tempra…
— ¿Dónde está mi hija?— preguntó Francesco de inmediato, ya no venía los ojos de Alice como las veces anteriores, cegado por lo que le había dicho su madre, a