24. EL SEÑOR SARDINO
La vida para Santiago Sardino, padre, el magnate como le decían, no había sido color de rosas como pudieran pensar todos los que ahora lo conocían, un millonario algo egocéntrico que lo único que le interesa son sus barcos. No era hijo de una familia millonarias ni había heredado su fortuna, lo que tenía lo había logrado con mucho esfuerzo. Hijo de una familia de la clase media, que se esforzaron por darle una buena educación, por lo que se pudo graduar con honores de ingeniero en barcos. Y con