13. INICIO
Sé que ya lo sabe, pero no tengo la fuerza ni el valor de contarle nada, por lo que sigo en mi papel de que no me sucedió nada. Tomo aire dejando que mis lágrimas rueden por mis mejillas y me esfuerzo porque mi voz salga normal.
—No es nada abuelo, solo me emocioné de saber cuanto me amas —digo rápido, al sentir que lo estoy preocupando realmente. —Abuelo, ¿puedes hacerme un favor?
—El que quieras mi niña.
—Si llama Luis de nuevo, pueden decir, que me estoy quedando con ustedes, porque mima no