116. INCOGNITAS
—¡No, hijo, no pienses así! ¡Cálmate, si te ve así, se va a poner muy mal!
Mi abuelo me mira suplicante. Entiendo lo que quiere. Me acerco, lo abrazo y lo beso. Él, me devuelve el abrazo y me susurra
—¡Perdón Bella, perdón por todo!
—¡Te quiero papá! ¡Te quiero mucho! —Lo abrazo fuertemente
Por fin se calma. Nos sentamos uno al lado del otro. Mi padre no me suelta la mano y a cada rato la besa. Lo dejo hacer, porque sé que es lo que necesita ahora para que se tranquilice. Al fin, mi abuela sa