Mundo ficciónIniciar sesiónCuando por fin nuestros pensamientos volvieron a funcionar con normalidad y recordamos que estábamos prácticamente a la intemperie, tumbados en el área poniendo a la recién embarazada y a mí, que aún no nos habíamos recuperado del todo, decidimos ingresar a la posada que, por suerte para nosotros , seguía con las puertas de entrada abiertas, pero el señor Matos, que también parecía ser el guardia de seguridad, nos mi

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