Mundo ficciónIniciar sesiónLuego de ser prácticamente expulsados, regresamos a la carretera y le pedimos a Gabriel que me llevara hasta el final del valle, donde estaba el muelle, desde donde podíamos ver el mar y los pocos cargamentos que llegaban en barco para abastecer el comercio de la isla. De todo el lugar, ese era el único en el que me sentía bien y podía reflexionar, era como mi refugio seguro.
Me detuve frente al acantilado, notando cómo el agua lamía las







