Un abdomen marcado con ocho cuadros, una sensual línea en forma de V, un cuerpo que rozaba la perfección. Julia no se atrevía a mirarlo directamente. El físico masculino puede ser igual de tentador para una mujer; contemplarlo demasiado puede hacerte perder el control.
Se acercó lentamente a Andrés, cuando escuchó su risa.
— ¿Por qué no te atreves a mirarme? ¿Te has puesto tímida? —dijo él, levantándole la barbilla.
Julia sonrió con cierta incomodidad.
— Sí...
— No tienes por qué avergonzarte, n