Andrés se sorprendió y frunció el ceño:
—¿Cristina? ¿Qué haces aquí?
—Julia no ha vuelto en estos días. Los sirvientes dijeron que has estado de mal humor últimamente. Temía que te pasara algo, así que te esperé aquí —Cristina se puso de pie y, al ver que Andrés estaba ebrio, intentó sostenerlo.
Andrés apartó suavemente su mano y se sentó en el sofá, diciendo con frialdad:
—No es necesario que vengas a esperarme. Tu salud no es buena, deberías descansar temprano.
—No me importa el esfuerzo —Cris