Al oír esto, Julia sintió pena por él.
Con razón últimamente siempre lo veía tan cansado. Nubesena estaba muy lejos de Sinata, el viaje de ida y vuelta tomaba más de diez horas en coche, realmente agotador.
Le cubrió a Andrés con una manta ligera.
Pronto llegaron a Bierzo.
Rodrigo y Felipe bajaron primero.
Julia despertó a Andrés. —Ya llegamos a casa.
Andrés abrió los ojos enrojecidos. Al ver que era Julia, la alerta en su mirada se disipó, volviéndose clara. —¿Ya cerraron el puesto?
Recién desp