La antigua ama de llaves de los Gómez, Bianca, vivía en Bierzo.
A sus 68 años, después de jubilarse hace unos años, había regresado a su pueblo natal para abrir una pequeña tienda. Así ganaba algo de dinero mientras cuidaba de su nieto Rodrigo, que estaba en la escuela secundaria.
La llegada de Julia sorprendió gratamente a Bianca, quien le tomó las manos cariñosamente, preguntándole por su bienestar y por la situación de Diego.
Julia le contó en voz baja: —Bianca, nuestra familia ha caído en de