Ella era una joven en desgracia, poseedora de una belleza incomparable, pero sin capacidad de defenderse. Aquella encantadora y pulcra chica era la presa favorita de los viejos pervertidos de la alta sociedad.
Además, Diego la había ofendido a muchas personas en el pasado, por lo que los hombres que querían someterla eran innumerables.
—No necesito que te preocupes por mí —respondió Julia con frialdad.
Le daba asco el solo hecho de pensar en cómo él había embarazado a Alicia.
No hablar más