Aquella noche…
Nadie durmió con facilidad.
No después de todo lo que habíamos descubierto.
No después de todo lo que ahora sabíamos.
—Se quedarán aquí —declaró mi abuelo con firmeza.
Sin debate.
Sin vacilaciones.
—En la propiedad de los Asher.
El señor Stuart asintió de inmediato.
—Es el lugar más seguro.
Jason estuvo de acuerdo.
—No se lo esperarán.
La señora Sun añadió en voz baja:
—Y así evitaremos llamar la atención.
Porque ese era ahora el verdadero peligro.
No solo lo que sa