Capítulo 180. Te voy a cortejar, Sabrina…
Amber:
En la mañana, bajé a la cocina más temprano que de costumbre y encontré algo que no esperaba: mi madre sentada en el mesón, con una bandeja frente a ella y una rosa roja en un jarrón delgado que definitivamente no había puesto ella.
Piero estaba de espaldas, limpiando la encimera con esa concentración de quien finge no estar pendiente de todo. Me detuve en el umbral, los observé un segundo y volví sobre mis pasos sin hacer ruido. Había cosas que era mejor dejar que ocurrieran solas.
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