Cuando Antonio termina de bajar todos los objetos, cada quien agarra sus cosas y se dirigen a la choza playera con cuatro sillas que había escogido Harry.
—¡Oye Ashton! —Ascher llama al pequeño rubio, quién estaba jugando en la orilla.
Ashton alza la mirada y Ascher le hace una seña para que se acerque, el pequeño corre y se pone al frente de Ascher.
—¡Dios Ashton! ¡Te vas a quemar y parecerás un tomate! Y ustedes son muy delicados al sol, hasta para llevarlos al colegio debo colocarles bloque