N/ O
Federico no deja de sostener la mano de Isabel quien no deja de insultarlo por atreverse a embarazarla.
El médico le está indicando como pujar lo cual no deja de fastidiarla. Ella nunca había experimentado un dolor de tal magnitud porque las mellizas nacieron por cesárea.
Ella comenzó a pujar con todas sus fuerzas, pero nada funciona.
—¡Vamos mi amor! ¡Tú puedes
—¿Acaso quieres hacerlo tú?— Ella le grita molesta.
Dentro de menos de diez minutos se escucho un llanto de bebé. En ese instante