Una cita.
Sentía arder mis mejillas y una comezón impropia se apodero de mí. Me sentía incomoda. Quizá exagere al venir aquí haciéndome pasar por la luna. Pero situaciones desesperadas requieren medidas descabelladas. Así que Ann me necesitaba y debía dar la cara.
—¿Lo soy después de todo no?
—¿Quieres decir que me estas aceptando?
Su sonrisa arrogante volvió a surcar en sus labios, me miraba fijamente y parecía no querer quitarme la vista de encima. ¿Que estará pasando por su retorcida cabeza?
—Nunca di