Sawyer se sentó en el respaldo del sofá mientras Waverly le explicaba su conversación con Katia aquella mañana. Colgó la cabeza y la balanceó de un lado a otro.
—¿Así que me estás diciendo que la forma de matar a esta mujer, o sirena, o lo que sea, es destruir su voz?
—Lo sé, lo sé, parece una locura.
—La locura no es ni siquiera el comienzo.
—Pero si lo piensas —continuó Waverly—. Ella encanta a los hombres con su canción y maldice a las mujeres de la misma manera. Si rompemos su fu