119. La mafiosa (T2)
Al llegar a una zona de descanso, Henry guio a la niña y a los escoltas hacia una mesa donde les sirvieron helado. La escena parecía casi normal, si no fuera por la presencia dominante de Hell y la sombría quietud de la niña. Henry se sentía en medio de un escenario cuidadosamente coreografiado, donde cualquier movimiento en falso podría tener consecuencias graves.
En ese momento, Hell rompió el silencio. Su voz, firme y tajante, cortó el aire.
—¿A qué se dedica, señor Drake? —preguntó ella sin