— Estuviste genial, Alfa. — me felicitó Fernando cuando estuvimos lo suficientemente lejos para ser escuchados.
— Apartaste como si nada a un Alfa y lo lesionaste. Muchas gracias por protegerme, Alfa. — dijo Joselyn emocionada.
— ¿No tendrías que haberte defendido? — pregunté.
— Sí pero los Alfa son muy rápidos y yo sólo soy una Delta. Se me da bien luchar e incluso podría tener una pelea digna contra un Beta, pero un Alfa es demasiado para mi.
— Nunca nada es demasiado, Joselyn.
— Pero soy un