Los tres días pasaron muy rápido: había dejado la mochila de mi madre a Emily para que pudiera analizarla y crear una armadura para lobos, me había despedido de los cuatro niños, cogí la mochila con las joyas para vender (además de meter una toalla y alguna cosa adicional para el viaje), guardé el número bancario de la manada y me marche encima de Jake: lancé una última mirada a mi manada (era extraño pensar en ellos de esa manera) antes de agarrarme al cuerpo del lobo que me llevaría a mi pueb